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La melodía de Kaeru: D&D entre hongos gigantes e insectos de carga

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Portada  libro de campaña La Melodía de Kaeru

La cubierta de La melodía de Kaeru deja una imagen difícil de confundir: aventureros que cruzan un paisaje de hongos descomunales, rodeados de criaturas que parecen salidas de un cuento naturalista. El continente promete belleza, pero también un entorno que obliga a sus habitantes a aprender nuevas formas de vivir.

Eneko Palencia ha creado para D&D 5.ª edición un escenario de campaña compatible con las reglas de 2014 y 2024. La pregunta que plantea Kaeru resulta sugerente: ¿qué aspecto tiene una aventura de D&D cuando el mundo que rodea al grupo (sus ecosistemas, sus costumbres y hasta su música) construye la fantasía?

Un continente que aprendió a adaptarse

El Bosque de Hongos nació tras una catástrofe: una gran palpitación subterránea hundió casi toda la ciudad de Fulgor y creó un cráter que aún guarda su misterio. Desde entonces, el bosque se ha extendido por el continente. Sus hongos y esporas son letales para la mayoría de seres vivos, aunque plantas e insectos resistieron y mutaron hasta alcanzar tamaños extraordinarios.

Esa transformación afecta a la vida cotidiana. Las caravanas de orugas sustituyen a los carros y algunos insectos voladores sirven como monturas. Los habitantes aprovechan hongos y partes de insectos para desarrollar nuevas formas de tecnología, mientras el entorno que les da recursos sigue amenazándoles. La estética de Kaeru nace de esa convivencia entre lo extraño y lo habitual.

El mapa también revela dependencias entre sus comunidades. Alianza resiste en medio del Mar de Esporas, protegida por sus murallas, pero no puede cultivar sus propios alimentos. El grano llega desde Ámbar a través de Puertoruga; Brumaeterna suministra minerales y Confín comercia con piezas de bugu, los insectos mutados. Proteger una ruta o perder una caravana puede afectar a toda una ciudad.

Libro La Melodía de Kaeru abierto
Imagen: Shadowlands Ediciones

La música también pertenece al mundo

En Kaeru, la magia es poco común y está ligada a la música y a la relación con la naturaleza. Los musicólogos esconden mensajes en sus canciones; los druidas pueden comunicarse con plantas y animales. La música también distingue a las comunidades: cada región tiene sus instrumentos, ritmos y tradiciones.

La editorial señala los mundos de Studio Ghibli y Hayao Miyazaki entre las afinidades que pueden atraer a quien se acerque al libro. Esa referencia acompaña bien la combinación de criaturas singulares y paisajes de cuento, aunque Kaeru añade una pregunta propia: ¿qué ocurre cuando un ecosistema transformado moldea la cultura y la supervivencia de quienes viven en él?

Hay detalles concretos detrás de esa idea. Alianza heredó de Simazul su tradición de instrumentos de cuerda; en Ámbar suenan las flautas y en Tallogrís, los tambores. Este último pueblo conserva además una tradición espiritual que se ha perdido en gran parte del valle. Para una mesa de rol, una canción puede sugerir de dónde viene alguien, transmitir un mensaje oculto o guardar el recuerdo de una creencia antigua.

Ilustraciones del libro La Melodía de Kaeru
Imagen: Shadowlands Ediciones

Un escenario preparado para llevar a la mesa

El libro incluye El latido de la tierra, una campaña que conduce al grupo a descubrir el origen del Bosque de Hongos, además de más de 40 criaturas, personajes pregenerados, mapas, ayudas de juego y reglas para montar insectos gigantes y combatir en el aire. Según Shadowlands, la propuesta reduce las opciones mecánicas para centrar el juego en las historias del grupo.

La editorial la presenta como una campaña de duración moderada, dirigida a quienes disfrutan jugando con personajes de niveles 1 a 5. El libro supera las 200 páginas a todo color. Para quien dirige, reúne una campaña, localizaciones e ideas de aventuras; para quienes juegan, ofrece lugares y conflictos desde los que empezar a imaginar sus propias historias.

Hay una forma sencilla de asomarse a Kaeru antes de llevarlo a la mesa. Shadowlands ofrece para descargar el mapa, una hoja de personaje y cinco personajes pregenerados: Bato, Maro, Ron, Sanda y Tolka. La editorial indica además que el suplemento y las reglas del SRD de 5.ª edición bastan para jugar. Son recursos útiles para reunir al grupo, mirar el mapa y decidir por dónde podría comenzar el viaje.

Ilustraciones del libro La Melodía de Kaeru
Imagen: Shadowlands Ediciones

Nuestra opinión

La Melodía de Kaeru ya se encuentra disponible para su compra. Un libro que llama la atención por sus imágenes, pero su personalidad se sostiene en cómo esas imágenes conectan con la vida del continente. Los insectos gigantes son transporte y sustento; los hongos son amenaza y recurso; la música conserva una relación especial con la naturaleza. Ese tejido de detalles hace que la estética apunte hacia experiencias concretas de juego.

Nos atrae especialmente su escala humana: una caravana que debe llevar grano a Alianza, un cazador que vuelve a Confín con una pieza valiosa o una melodía que ha viajado más lejos que quien la interpreta. Queda por comprobar en mesa cómo se desarrollan la campaña y sus reglas, pero los lugares y las costumbres que presenta ya invitan a desplegar el mapa y escoger un camino.

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