Eternal Decks: un cooperativo donde las cartas también son tiempo

Te quedan pocas cartas y estás a punto de completar una fila. Podrías reclamar un nuevo mazo, pero otro jugador lo necesita antes que tú. En Eternal Decks, una oportunidad así obliga a mirar alrededor de la mesa: aprovecharla puede dejar a un compañero sin recursos para su siguiente turno.
Este cooperativo de Hiroken, cuya edición en español corre a cargo de Salt & Pepper Games, propone resolver un puzle de cartas mientras todos intentan mantenerse en juego. Su pregunta resulta sencilla de entender: ¿cómo se mantiene vivo un grupo cuando sus cartas se consumen a ritmos distintos?
De un proyecto japonés al Mundo Eterno
Detrás de Hiroken está Hiroaki Yamamoto, autor de un juego publicado originalmente bajo el sello Tricktakers Games. Su recorrido internacional pasó por una campaña de Kickstarter celebrada entre septiembre y octubre de 2024, que reunió 1.156 mecenas. La edición española continúa ese camino de un diseño independiente nacido en Japón.
La aventura comienza con un fenómeno que está acortando la esperanza de vida de la humanidad. Un grupo de exploradores viaja al Mundo Eterno para investigar qué está ocurriendo y encuentra a las criaturas que dan nombre al juego.
El arte de MUJUNSHA pone rostro a fénix, sirenas, brujas y otros seres fantásticos. Hay una relación deliberada entre esa ambientación y las reglas: Hiroken explica que las cartas representan energía vital y que la sucesión de turnos expresa un ciclo de vida. Cuando alguien deja de poder actuar, ese ciclo se rompe.

Recuperar cartas tiene un precio
Con cuatro jugadores, cada uno empieza con un mazo de cinco cartas, del que roba tres para formar su mano. En tu turno realizas una acción: jugar una carta, generar una joya o dar una carta a un compañero. Después repones la mano desde tu mazo, mientras queden cartas. El descarte no se baraja automáticamente para empezar de nuevo; necesitas conseguir nuevos recursos antes de quedarte sin acciones.
El campo se organiza en tres filas. Como regla general, dos cartas adyacentes no pueden compartir número ni color, y cada fila puede imponer condiciones adicionales. Completar una fila con un Eterno disponible permite despertarlo y añadir las ocho cartas de su mazo al fondo del tuyo.
Ese encuentro también activa una maldición que afecta al grupo. El Fantasma, por ejemplo, impide colocar cincos y sietes en el campo. Para eliminarla hay que gastar cartas en crear una joya. Recuperar recursos añade así una dificultad compartida: el grupo debe decidir quién necesita el siguiente mazo y qué restricciones puede asumir.
Ayudarse sin enseñar la mano
La comunicación tiene una limitación concreta: no puedes revelar directamente los números ni los colores de las cartas numéricas de tu mano. Sí podéis comentar intenciones, hablar de las maldiciones o señalar quién está a punto de agotar sus recursos. Hiroken anima expresamente a conversar durante la partida.
Cada jugador dispone de dos discos de comunicación que puede colocar para indicar dónde cree que podría jugar. Son una forma de anunciar una posibilidad sin enseñar la carta que la hace posible.
De ahí sale buena parte del interés de la propuesta. Una fila casi terminada puede representar una oportunidad para otra persona, y ocupar su siguiente espacio cambia lo que podrá hacer. Las decisiones exigen leer el tablero y las intenciones ajenas. Si te gustan los cooperativos donde cada jugador conserva información que los demás deben interpretar, este es un aspecto que conviene mirar.

Seis escenarios para cambiar de problema
Eternal Decks incluye seis escenarios, identificados de la A a la F, con distintos objetivos y niveles de dificultad. El primero sirve para aprender el funcionamiento del juego; después aparecen una ciudad fantasma, un laberinto y un enfrentamiento con un guardián, entre otras situaciones.
El laberinto incorpora puzles de colocación, mientras que el guardián introduce un adversario que actúa al terminar cada ronda del grupo. Son cambios que modifican qué necesitas conseguir con las cartas y cómo debes coordinarte para hacerlo.
También hay un modo en solitario en el que controlas tres gólems con sus propias manos y mazos. Puedes consultar las cartas de los tres, por lo que la experiencia se centra en gestionar sus recursos y encadenar acciones. Los discos reciben una función distinta: permiten robar cartas adicionales un número limitado de veces.
Qué aporta la edición de Salt & Pepper Games
Salt & Pepper Games anunció la adquisición de la licencia española en diciembre de 2025. Su edición sustituye la tela de la versión japonesa por un tablero convencional e incorpora un reglamento mejorado con nuevos ejemplos.
Sobre el papel, los ejemplos pueden ayudar especialmente aquí: una colocación depende de las reglas comunes, las condiciones de la fila y las maldiciones activas. Entender cómo se combinan esas restricciones forma parte del aprendizaje, y merece una explicación clara.
La editorial indica de uno a cuatro jugadores, partidas de 30 a 40 minutos y una edad recomendada de diez años en adelante.
Nuestra opinión
Creemos que la idea más atractiva de Eternal Decks es convertir los recursos individuales en una responsabilidad compartida. Una carta puede acercar al grupo a su objetivo, contribuir a eliminar una maldición o sostener a otra persona. Su diseño invita a observar lo que necesitan los demás y a ceder oportunidades, mientras cada nuevo mazo abre posibilidades y añade dificultades.
Apetece descubrir qué conversaciones surgen cuando todos conocen el objetivo, pero cada uno guarda una parte de la solución. Quizá la jugada que recuerdes al recoger sea aquella en la que dejaste un hueco libre para que otra persona pudiera seguir jugando.
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