Llegan nuevos refuerzos para los Orkos y Goliath

Los Orkos vuelven a ponerse en el centro de las novedades con una nueva tanda de miniaturas que combina veteranos, motores y cantidades poco razonables de dakka. Los nuevos Noblez y las esperadas Motoz amplían una de las gamas más reconocibles de Warhammer 40,000 justo cuando el nuevo Codex: Orks empieza a asomar.
Y mientras los pielesverdes preparan sus motores, la Casa Goliath también recibe refuerzos para Necromunda con un nuevo kit de líderes y campeones. Dos juegos diferentes, pero una misma filosofía: si algo ya funciona, siempre se puede hacer más grande, más bruto y más espectacular.
Los Noblez vuelven a repartir estopa
Los Noblez son veteranos orkos que han sobrevivido a años de peleas y, como era de esperar, eso les ha permitido convertirse en criaturas todavía más grandes, duras y peligrosas.
El nuevo kit permite montar cinco Noblez con una buena variedad de opciones de personalización, equipados con pinzadorez ezpezialez y todo tipo de equipo especializado. También incluye tres Grots que tendrán la poco envidiable tarea de cargar con armas y munición.
Son precisamente ese tipo de miniaturas que funcionan especialmente bien en una colección orka: tienen suficiente personalidad para destacar individualmente, pero mantienen una estética perfectamente reconocible cuando se juntan con el resto del ejército.
¡A toda velocidad!
Las Motoz que ya habían dejado verse fugazmente, por fin tienen presentación oficial, y probablemente sean una de las novedades más llamativas de esta nueva etapa de los Orkos.
Cada moto lleva dos ametralladoraz duales y está cargada de detalles que transmiten exactamente lo que debería transmitir una motocicleta orka: velocidad, ruido y una preocupante ausencia de frenos.
El Noble Motero añade todavía más dakka gracias a sus kobetez acoplados, pero al final estas motos siguen teniendo una función muy orka: disparar mientras se acercan al enemigo y terminar la maniobra rebanando cosas en combate cuerpo a cuerpo.
Las Motoz estarán disponibles junto al lanzamiento del nuevo Codex: Orks, mientras que los Noblez llegarán un poco más adelante.
Goliath también aumenta el tamaño de sus problemas
La Casa Goliath de Necromunda tampoco se queda atrás y recibe el nuevo kit Goliath Forge Bosses & Sumpkrocs, que incluye líderes y campeones de la banda junto a un par de Sumpkrocs domesticados, sumando seis miniaturas en total.
El protagonista indiscutible es el Forge Tyrant, una mole equipada con un enorme renderizer, aunque el conjunto también permite representar otros perfiles como Forge Despots, Unborn Docs, Forge Masters y Goliath Bruisers.
Junto a las miniaturas llegará Underhive Journal: Goliath – The House of Chains, un suplemento pensado para usarse junto al libro Gangs of the Underhive que amplía las opciones de la Casa Goliath con nuevos arquetipos de banda, contenido para campañas, territorios y tácticas.
Dos formas de llevar la brutalidad al tablero
Resulta curioso que estas novedades lleguen prácticamente al mismo tiempo porque, aunque pertenecen a juegos distintos, comparten una filosofía visual muy clara.
Los Orkos apuestan por la velocidad, el dakka y la brutalidad descontrolada; los Goliath, por el músculo, las armas industriales y esa estética de supervivientes de la Infracolmena.
Y si coleccionas cualquiera de las dos facciones, es difícil no encontrar algo que te haga pensar inmediatamente en una nueva miniatura para añadir a la vitrina.
Nuestra opinión
Más allá del anuncio oficial, lo que nos atrapa de estos lanzamientos es cómo consiguen reforzar la identidad visual y narrativa de ambas facciones sin perder un pizca de su esencia.
En Warhammer 40,000, los nuevos Noblez y Motoz rebosan personalidad por los cuatro costados. Miniaturas como el Nob cargando dos combi-armas a la vez o ese hacha sierra gigante a dos manos transmiten exactamente lo que debe ser un orko veterano: un tipo brutote, curtido en mil batallas y obsesionado con llevar el armamento más ruidoso posible.
En Necromunda, por su parte, el atractivo es puramente ambiental. Los Goliath no solo reciben músculo industrial y armamento pesado; la inclusión de los Sumpkrocs domesticados les da un toque orgánico y brutal. Da la sensación de que cada miniatura cuenta su propia historia de supervivencia a base de cirugía extrema y fauna mutante, que es al final lo que hace que Necromunda sea un juego narrativamente imbatible.














